Dividir gastos por metros cuadrados: cómo se calcula

Cómo dividir gastos por m² entre compañeros de piso: medir bien, asignar zonas comunes y aplicar el art. 20.1 LAU. Ejemplos y patrones.

Plinthos · · 13 min de lectura

Tienes un piso de 80 m² en Zaragoza con tres habitaciones muy distintas: una de 18 m² con baño privado, otra de 15 m² interior, una individual de 12 m². La factura de calefacción central llega: 480 €. Repartir a partes iguales, 160 € por cabeza, no convence a nadie — la que duerme en la individual de 12 m² no entiende por qué paga lo mismo que el de la doble con baño.

Dividir los gastos por metros cuadrados consiste en asignar cada gasto en proporción a la superficie ocupada por cada inquilino, distinguiendo los m² del dormitorio personal de los m² de las zonas comunes. Es el método más equitativo cuando las habitaciones difieren mucho en tamaño y cuando el gasto está ligado al espacio físico — calefacción central, gas pesado, agua del edificio sin contadores —, pero deja de tener sentido cuando el consumo es personal (WiFi) o por persona (basuras).

Aquí abajo: cuándo aplicar el método m² y cuándo no, cómo medir correctamente, los tres patrones de asignación más usados, ejemplos numéricos cuadrando al euro, los errores que generan discusiones y cómo combinarlo todo con la Ley 12/2023 y el art. 20.1 LAU.

Cuándo el reparto por m² es justo (y cuándo no)

El método por metros cuadrados funciona bien para gastos donde el coste se distribuye con el espacio: cuanto más m² ocupas, más cuota consumes del recurso. No funciona cuando el coste depende del número de usuarios o del consumo personal.

Gastos donde el m² tiene sentido:

  • Calefacción central sin contadores individuales (radiadores comunitarios, suelo radiante, caldera única): el calor se reparte por superficie.
  • Gas pesado o caldera comunitaria de agua caliente cuando no hay medición separada por vivienda.
  • Agua del edificio facturada a la comunidad sin contadores individuales por piso.
  • Cuotas de comunidad repercutibles (limpieza de portal, ascensor, jardinero) cuando la habitación con balcón o salón privado disfruta de más m² útiles.
  • Limpieza del piso si la pagas a una empresa externa y la superficie real importa.

Gastos donde el m² NO tiene sentido:

  • Internet/WiFi: la cobertura es uniforme en todo el piso, el coste fijo no depende del tamaño de la habitación.
  • Agua individual con contador propio del piso: el consumo es personal (duchas, lavadora, cocinar), reparte por personas o por uso.
  • Basuras (tasa municipal o servicio puerta a puerta): es un coste por persona usuaria del servicio, no por espacio ocupado.
  • Gas individual para cocina o agua caliente con contador del piso: depende del uso, no del dormitorio.

La regla práctica: si el gasto crece cuando el piso es más grande, va por m². Si crece cuando hay más personas, va a partes iguales o por personas.

Para una panorámica de los cuatro métodos disponibles y cuándo elegir cada uno, ver Dividir gastos entre compañeros de piso: 4 métodos.

Cómo medir correctamente los m²

Aquí se rompen la mitad de los repartos. Si las cifras de partida están mal, el cálculo final también, aunque la fórmula sea correcta.

  1. Solo m² útiles del dormitorio, no construidos. Largo × ancho entre paredes, sin contar los muros (no son habitables).
  2. Baño compartido: cuenta como zona común, no como m² del dormitorio.
  3. Master con baño privado: suma los m² del baño privado al dormitorio o aplica un recargo del 5-10 % sobre la cuota de la habitación.
  4. Habitaciones de paso o sin privacidad acústica real: descuento del 10-15 % sobre los m² nominales.
  5. Balcón o terraza privada: súmalo al m² de la habitación con coeficiente del 50 % (criterio habitual en valoraciones inmobiliarias).
  6. Documenta la medición con croquis y firmas al inicio del contrato. Sin papel, la primera discusión sobre el reparto la pierdes tú.

No uses los m² de la escritura o catastrales como base directa: incluyen muros, terraza al 50 % y a veces partes de zonas comunes del edificio. Para repartos internos entre inquilinos, mide tú con cinta métrica.

Tres patrones de asignación

Una vez tienes los m² medidos, falta decidir cómo asignar las zonas comunes. Los m² del dormitorio están claros — son personales. Pero la cocina, el salón, el baño compartido y el pasillo, ¿cómo se reparten?

Hay tres patrones de uso común. Cada uno produce un reparto distinto, y todos son legítimos siempre que se acuerden por escrito desde el inicio.

Patrón 1 — Solo dormitorio + zonas comunes a partes iguales

El más simple. La factura se divide en dos bloques:

  • Bloque “dormitorio”: se reparte entre las habitaciones en proporción a sus m² personales.
  • Bloque “zonas comunes”: se divide a partes iguales entre los inquilinos, independientemente del tamaño de la habitación.

El reparto del bloque normalmente es 50/50 (mitad dormitorio, mitad común), aunque se puede ajustar según la proporción real de m² (ver Patrón 2).

Cuándo usarlo: grupos estables donde todos usan las zonas comunes igual (mismas horas en el salón, misma cocina). Es el patrón más común en pisos de estudiantes.

Patrón 2 — Dormitorio + cuota proporcional de zonas comunes

Más matizado. Las zonas comunes se reparten también en proporción a los m² del dormitorio, no a partes iguales. La lógica: quien paga más por su habitación grande “consume” también más cuota de zona común porque su peso relativo en el piso es mayor.

Matemáticamente equivale a aplicar el coeficiente m²-personal / m²-total-habitaciones a toda la factura. Es el método más afín al art. 9 LPH para cuotas de comunidad.

Cuándo usarlo: cuando la habitación grande es claramente mejor (más luz, exterior, balcón) y los inquilinos aceptan que el “estatus” m² se aplique también a las áreas compartidas.

Patrón 3 — Pesado (dormitorio 100 % + zonas comunes 50 %)

El más equitativo cuando un inquilino tiene baño privado o servicios exclusivos. El dormitorio se asigna al 100 % al m² personal. Las zonas comunes se reparten a una tarifa intermedia: 50 % a partes iguales (todos usan algo) + 50 % por m² (las habitaciones grandes pesan más).

Genera el reparto más calibrado pero también el más complicado de explicar. Funciona bien cuando alguien tiene master con baño propio y los demás baño compartido.

Cuándo usarlo: pisos con habitaciones muy desiguales (master + dos individuales pequeñas), o cuando el grupo prioriza la equidad sobre la simplicidad.

Ejemplo numérico — factura de 480 €

Piso de 80 m² en Zaragoza con calefacción central. Dormitorios: A = 18 m², B = 15 m², C = 12 m². Zonas comunes (cocina + salón + baños + pasillo): 35 m². Total dormitorios = 45 m². Factura del trimestre: 480 €.

Patrón 1 — Bloque 50/50, comunes a partes iguales

  • Bloque dormitorios: 240 € a repartir entre 45 m² → tarifa 5,33 €/m²
    • A: 18 × 5,33 = 96 €
    • B: 15 × 5,33 = 80 €
    • C: 12 × 5,33 = 64 €
  • Bloque comunes: 240 € / 3 = 80 € por persona
  • Totales: A = 176 €, B = 160 €, C = 144 €. Suma 480 €.

Patrón 2 — Comunes proporcionales a los m² personales

Igual que el Patrón 1 para el bloque dormitorios, pero el bloque comunes (240 €) se reparte también en proporción a los m² personales (18/45, 15/45, 12/45) en lugar de a partes iguales.

  • A: 96 + (240 × 18/45) = 96 + 96 = 192 €
  • B: 80 + (240 × 15/45) = 80 + 80 = 160 €
  • C: 64 + (240 × 12/45) = 64 + 64 = 128 €
  • Totales: A = 192 €, B = 160 €, C = 128 €. Suma 480 €.

Patrón 3 — Pesado (dormitorio 100 % + comunes mixtos 50/50)

  • Bloque dormitorios (240 €) por m² personal: A = 96 €, B = 80 €, C = 64 €.
  • Bloque comunes (240 €): mitad a partes iguales (120 €/3 = 40 €/persona), mitad por m² personal (120 € repartido 18/45, 15/45, 12/45 → 48 €, 40 €, 32 €).
  • A: 96 + 40 + 48 = 184 €
  • B: 80 + 40 + 40 = 160 €
  • C: 64 + 40 + 32 = 136 €
  • Totales: A = 184 €, B = 160 €, C = 136 €. Suma 480 €.

Diferencias entre los tres patrones para la habitación más grande: 176 € (Patrón 1), 192 € (Patrón 2), 184 € (Patrón 3). Para la individual pequeña: 144 € → 128 € → 136 €. El Patrón 2 es el más severo con la habitación grande, el Patrón 1 el más amable; el Patrón 3 queda en medio.

Casos límite y errores comunes

Un inquilino cambia de habitación. Recalcula m² y reparto desde el mes natural siguiente; la factura del mes en curso se cierra con los m² antiguos. Incluye en el contrato una cláusula que prevea el recálculo.

Una segunda persona vive en la misma habitación (pareja, familiar). Los m² no cambian, pero el consumo personal sí: para gastos m²-puros (calefacción central, comunidad) sigue valiendo el reparto por superficie; para gastos por persona (basuras, agua) suma la segunda persona al cómputo.

Habitación vacía durante semanas (Erasmus, vacaciones largas). La cuota fija m² (calefacción central que sigue funcionando, comunidad) se sigue pagando — el espacio sigue siendo del inquilino. Los gastos variables (luz, agua individual) se ajustan por días — la mecánica completa está en dividir por días de estancia: cuándo tiene sentido.

Errores típicos: no documentar la medición, medir incluyendo muros, olvidar el balcón privado, aplicar m² a la luz pura (la parte fija, 30-40 % de la factura, va por potencia contratada y no por superficie), cambiar el patrón a mitad de contrato sin acuerdo escrito y no actualizar el reparto cuando entra un nuevo inquilino.

Enfoque híbrido: lo más justo en la práctica

En la realidad, ningún piso usa un único método para todas las facturas. Lo más justo es un enfoque híbrido que asigna cada concepto al método que mejor refleja su naturaleza:

  • Calefacción central / gas comunitario: por m² (Patrón 1 o 2).
  • Electricidad: parte fija (30-40 % de la factura, potencia contratada) por m², parte variable a partes iguales con corrección por días. O simplificado: m² + 30 % de ajuste por dispositivos personales.
  • Agua individual y basuras: a partes iguales.
  • Internet / WiFi: a partes iguales (cobertura uniforme).
  • Cuotas de comunidad: por m² siguiendo la lógica del art. 9 LPH (cuando se repercutan, dentro de los límites del art. 20.1 LAU) — el cuadro de qué se puede repercutir y qué no está en comunidad de vecinos y alquiler por habitaciones: quién paga qué.

Es más complejo el primer mes, pero después se reduce a aplicar tres o cuatro plantillas fijas. Con Plinthos eliges el método factura por factura (a partes iguales, por m², por días, personalizado), el cálculo lo hace la app y cada inquilino ve la división con la fórmula transparente. Mira el funcionamiento de la app.

Antes de calcular, recuerda quién paga qué. El art. 20.1 LAU, modificado por la Ley 12/2023 (vigor 26/05/2023), atribuye al arrendador los gastos generales de sostenimiento del inmueble, servicios, tributos y cargas no susceptibles de individualización, salvo pacto. La misma Ley 12/2023 añadió que los gastos de gestión inmobiliaria y de formalización del contrato son a cargo del arrendador sin distinción entre persona física y jurídica (antes solo personas jurídicas).

En la práctica, el reparto m² entre inquilinos solo aplica a suministros individualizables (electricidad, gas, agua si hay contadores individuales, internet) y tasas individualizables (basuras facturadas por usuario). No se repercuten al inquilino el IBI, las cuotas de la comunidad de vecinos (salvo pacto expreso y dentro de los límites del art. 20.1 LAU), los gastos de gestión y formalización (siempre al arrendador), ni las reparaciones y conservación. El art. 9 de la Ley 49/1960 de Propiedad Horizontal regula la contribución del propietario a la comunidad por coeficiente, pero esto rige la relación arrendador-comunidad, no el reparto interno entre compañeros de piso.

Preguntas frecuentes

¿Es obligatorio el método m² si las habitaciones son muy distintas?

No. La ley no impone un método de reparto entre compañeros de piso: lo que pacten por escrito vale, siempre que se respete el art. 20.1 LAU sobre quién paga qué tipo de gasto. El método m² es el más equitativo cuando las habitaciones difieren mucho, pero si los inquilinos prefieren parte igual y todos firman, es legítimo. Lo importante es que la regla esté escrita y todos la conozcan desde el primer día.

¿Cómo se mide una habitación en L o irregular?

Divídela en rectángulos imaginarios, calcula el área de cada uno y suma. Para zonas con techo inclinado (buhardilla), cuenta solo la superficie con más de 1,50 m de altura (criterio habitual en arrendamientos). Documenta el método con un croquis firmado por inquilino y arrendador al inicio del contrato.

¿El balcón cuenta como m² para el reparto?

Si es de uso exclusivo de una habitación (salida directa desde el dormitorio sin paso por zona común), cuenta al 50 % de su superficie sumándolo al m² personal de esa habitación. Si es común (accesible desde el salón o pasillo), cuenta como zona común. El criterio del 50 % es estándar en valoraciones inmobiliarias y refleja el menor “uso intensivo” del espacio exterior frente al interior.

¿Qué hago si un inquilino tiene baño privado y los demás compartido?

Tres opciones legítimas: (a) sumar los m² del baño privado al dormitorio de ese inquilino al 100 %; (b) añadir un recargo del 5-10 % sobre su cuota personal; (c) tratarlo en zona común-personal con peso diferente. Acuerda el criterio antes de firmar y documéntalo. La opción (a) es la más limpia matemáticamente.

¿Puedo cambiar el método de reparto a mitad de contrato?

Sí, si todos los inquilinos lo aceptan por escrito (mejor anexo al contrato o acta firmada por todos). El cambio aplica desde el mes natural siguiente: las facturas del mes en curso se cierran con el método antiguo. Cambiar sin acuerdo escrito o solo de palabra es la fuente número uno de conflictos a fin de año cuando alguien se da cuenta de que paga más.

Repartir gastos por m² es el método más equitativo cuando las habitaciones difieren en tamaño y los gastos están ligados al espacio físico — calefacción central, comunidad, gas comunitario. Pero exige medir bien desde el primer día, elegir un patrón claro (solo dormitorio, proporcional, pesado), documentar todo y aplicar el m² solo donde tiene sentido: para internet, agua individual o basuras, otros métodos son más justos.

En Plinthos eliges el método de reparto factura por factura (a partes iguales, por m², por días, personalizado), los m² se guardan en la ficha de cada habitación y la división aparece transparente para cada inquilino. Ver el funcionamiento de la app o las funcionalidades disponibles.

Las leyes citadas están actualizadas a la fecha de publicación de este artículo. Para casos específicos sobre repercusión de gastos, cuotas de comunidad o conflictos entre inquilinos, consulta a un abogado o asociación de propietarios.

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